sábado, 5 de junio de 2010

¿Atendemos a todo lo que percibimos?


Todos percibimos de diferente manera, sin embargo, en el proceso del aprendizaje, nuestros sentidos captan los diferentes estímulos que se presentan, focalizando la atención en aquello que le es más significativo, interesante…quizás motivador (provoca)…. Entonces cuando estamos frente a un estímulo que sugiere un aprendizaje consciente o inconsciente, nuestros sentidos se activan captando de manera, hasta podríamos decir creativa, incluso hasta como percibimos al otro, desde sus gestos implícitos y explícitos, sus movimientos…el tono de voz, la mirada….hasta lo que el otro nos quiere entregar.

El proceso de percepción es único y diferente para cada persona. Es activo y se funda en las experiencias previas y a partir de ahí se construye.

Cuando percibimos los estímulos, activamos nuestros canales de entrada, filtrando aquello que nos interesa, nos motiva, nos engancha, nos provoca.

Percibir, memorizar y aprender son acciones que necesitan la atención. En el contexto escolar los profesores señalan que una de las grandes dificultades en el proceso de enseñanza y aprendizaje, es justamente captar la atención de todos y cada uno de los estudiantes. Es así como vemos que es importante tener en cuenta la vinculación existente con otros procesos cognitivos como la percepción, la memoria y el aprendizaje. Sólo así lograremos eficacia, eficiencia y efectividad en el objetivo propuesto que es; que el estudiante aprenda.

El docente tiene como objetivo que el discente modifique su estado anterior y para lograrlo debe tener presente variables como la percepción, la motivación y la atención, las que deben unirse en armonía para que se produzca el aprendizaje significativo, teniendo claro que son espacios breves de tiempo en que se logra la sintonía entre el sujeto que enseña y el sujeto que aprende; entendiendo el concepto de atención como un estado intenso de alerta en respuesta a los estímulos acoplados a la percepción selectiva de los mismos.

DI VESTA sintetiza las tres grandes concepciones que sobre el aprendizaje se vienen manteniendo: Mente atenta, mente preparada y mente transformadora. Sobre la primera dice que “El alumno que atiende es el alumno que aprende. Importan mucho los estímulos para ayudarle a la concentración”. Hay concentración cuando hay estabilidad en la ejecución de una actividad. La falta de esta capacidad continuada, es lo que sobrelleva fundamentalmente, un problema en el proceso de aprendizaje. Para aprender, ante todo es necesario estar atento a lo que sucede y a lo que acaba de suceder. Sólo con esta condición se puede memorizar.

En nuestras realidades educativas nos encontramos con múltiples problemas de aprendizaje, producto de faltas de atención o bien, atenciones multifocales… ¿cómo sobrellevar este desafío al cual, estamos enfrentados? Nos desafía un ambiente sobrecargado de estímulos que bombardean la mente consciente e inconsciente de nuestros alumnos e incluso muchos de estos estímulos resultan más entretenidos, motivadores y significativos para ellos. Entonces como docentes tenemos la tremenda responsabilidad de comunicar de manera efectiva, teniendo en cuenta los canales que nuestros estudiantes tienen mayormente desarrollados. Hay veces en que olvidamos que dentro del aula no existe un “alumno tipo”, somos únicos e irrepetibles, diferentes unos de otros, sin embargo en la práctica se considera circunstancialmente, quedando en la más de las veces en el ámbito sólo declarativo de un discurso pertinente.

Captar la atención de los alumnos en clase es uno de los primeros retos a los que se enfrentan los docentes en el aula. El psicopedago Juan Vaello Orts, autor, entre otras obras, del libro 'Cómo dar clase a los que no quieren', considera que en el ámbito escolar se distinguen dos tipos de atención: la del alumnado, que debe ser concentrada en torno a la tarea o al profesor, y la del docente, que debe distribuirse entre todos los estudiantes por igual.

La comunicación es una necesidad básica y vital del hombre para transmitir mensajes, pensamientos y sentimientos. El conocimiento es un poder en potencia que se convierte en realidad cuando es comunicado y transformado en acción. Buena parte de la tarea docente está vinculada con el proceso de comunicación. Para comunicarse de manera efectiva y transmitir conocimientos, es fundamental conocer el estilo del aprendizaje de nuestros interlocutores.

El estilo de aprendizaje de una persona es una combinación de cómo percibe, organiza y procesa la información. Aprender a descifrar los estilos de los demás y el propio, fortalece el rapport y la posibilidad de influir sobre el entorno. Tener conciencia de cómo percibe un alumno y cómo procesa la información hará que la comunicación y el aprendizaje sean mucho más efectivos.


REFERENCIAS

Juan Vaello Orts, autor, 'Cómo dar clase a los que no quieren'

Richard Bandler y John Grinder, “La estructura de la Magia”. Ed. Cuatro Vientos. http://www.psicopedagogia.com/atencion

http://books.google.cl/books?hl=es&lr=&id=UVC7WGlU4XQC&oi=fnd&pg=PA9&dq=atencion+,+percepcion+y+aprendizaje&ots=ECKq821oJO&sig=pkHgi_gCzyip1leVOgsLCMgIPbU#v=onepage&q&f=false

http://www.youtube.com/watch?v=qV1vJ8hSsBs&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=dMaLGb7229k&feature=player_embedded

No hay comentarios:

Publicar un comentario